Mar del Plata se despertó con un bardo de aquellos: un tipo se puso a armar quilombo en pleno centro. Entre amenazas y disturbios, la poli tuvo que salir al rescate.
La cuestión es que el flaco, claramente pasado de copas, desfiló por San Martín a puro grito. Cuando la cosa se puso tensa, no quedó otra que llevarlo para que enfríe en la comisaría.
La próxima vez, mejor dejá las birras en casa, flaco. Una noche de joda se puede transformar en una pesadilla cuando el alcohol prende esa chispa. ¡Contanos qué opinás!
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