¿Qué hay más marplatense que pescar a alguien en plena faena? Dos vivos se creyeron que podían chorearse las puertas de los gabinetes de gas domiciliarios sin que nadie diga nada. Ah, pero los vecinos los vieron y llamó la cana.
Los encontraron desarmando las piezas como si nada. Parece que el plan era reducir el metal para venderlo a precio de chatarra. Y acá es donde uno se pregunta: ¿realmente vale la pena?
No es la primera vez que escuchamos de estas cosas. ¿Cuánto falta para que dejen de ver si pueden afanarse medio Mar del Plata? Opinen en los comentarios.
Comentarios
Dejá tu opinión — sin filtro pero con respeto