Vos pensás que los desarmaderos son solo lugares llenos de cachivaches, ¿no? Bueno, este en Tetamanti al 2300 tenía más acción que un capítulo de El Marginal. Se encontraron motores robados, patentes afanadas y más amortiguadores que en una expo tuning.
El encargado del lugar terminó en cana por encubrimiento. O sea, el tipo quizás pensaba que vendía arte, pero la poli tenía otra opinión. No sabemos si estaba esperando que le den un premio al «emprendedor del mes».
¿Te parece que esta vez se haga justicia o es otro circo? Todo un temita. ¿Vos qué harías con los repuestos robados? Dejamos la pregunta en manos de los Sherlocks del barrio.
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