Aragone y la compra entera en patacones
Aragone fue el hipermercado más grande de Mar del Plata y aceptó compras completas en patacones durante 2001.

Antes de que pagar con una moneda alternativa fuera una anécdota de crisis, Aragone dejó comprar todo el changuito con patacones. El hipermercado, que llegó a ser el más grande de Mar del Plata, fue fundado en 1910 y atravesó algunas de las sacudidas económicas más pesadas de la historia argentina. Pero la última crisis terminó consumiendo a un comercio que durante décadas fue parte del mapa cotidiano de la ciudad.
La historia de Aragone no se explica solo por su tamaño. También quedó marcada por una decisión poco común: durante la crisis de 2001 aceptó el pago de la totalidad de la compra en patacones. No una parte, no un descuento especial: toda la compra. En un momento en que el efectivo escaseaba y la economía cambiaba las reglas cada semana, esa política buscó sostener el consumo de quienes llegaban al súper con esos bonos en el bolsillo.
Los patacones fueron una cuasimoneda emitida por la provincia de Buenos Aires en plena crisis. Circularon como forma de pago en un contexto de incertidumbre, corralito y bolsillos vacíos. Para una ciudad como Mar del Plata, donde el comercio siempre siente fuerte los altibajos de la temporada, el empleo y el turismo, aceptar esos papeles podía significar que una familia se fuera con mercadería en lugar de volver a casa con las manos vacías.
Aragone ya había sobrevivido a la Gran Depresión de los años 30 y a la hiperinflación de fines de los 80. Ese recorrido convierte su final en algo más que el cierre de un negocio: es la foto de una economía que puede dejar atrás incluso a empresas que parecían demasiado instaladas para caer. Fundado en 1910, el comercio acumuló generaciones de clientes y trabajadores antes de que la crisis terminara por dejarlo afuera.
Hoy, cuando cada ticket del súper vuelve a ser tema de conversación y el precio de una compra básica obliga a hacer cuentas en tiempo real, la historia de Aragone pega distinto. Queda el dato difícil de creer: hubo un hipermercado marplatense donde se podía pagar un changuito completo con patacones. ¿Qué comercio de la ciudad recordás como un lugar fijo de tu infancia o de tu familia?