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El asfalto frío promete bajar 30% los costos de bacheo

Emvial producirá asfalto en frío en Mar del Plata y asegura que bajará 30% los costos de logística y elaboración.

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El asfalto frío promete bajar 30% los costos de bacheo

Los baches de Mar del Plata podrían empezar a taparse con asfalto producido en la ciudad. El Ente Municipal de Vialidad y Alumbrado Público (Emvial) anunció que comenzará a fabricar material asfáltico en frío en su propia Planta de Asfalto, a partir de una serie de innovaciones técnicas y tecnológicas.

El dato que mueve la aguja es económico: según informó el Municipio, la producción local permitiría reducir un 30% los costos logísticos y de elaboración del material. En una ciudad donde una calle rota puede convertir un trayecto corto en un circuito de esquives, la promesa es gastar menos para contar con una herramienta de reparación más accesible.

El asfalto en frío se diferencia de los materiales que requieren altas temperaturas para su preparación y aplicación. La novedad, en este caso, es que Emvial busca incorporarlo a su producción local desde la planta municipal. La información difundida señala además que el avance permitirá aumentar significativamente la capacidad operativa, aunque no detalló todavía cuántas toneladas podrá elaborar, en qué fecha empezará la producción ni qué zonas serán priorizadas.

Ahí está la parte que importa para quienes viajan todos los días por la ciudad: el ahorro anunciado no se mide solo en una planilla. Si el esquema funciona como plantea el Municipio, puede impactar en la disponibilidad de material para intervenciones de bacheo y mantenimiento. Pero el resultado visible estará en el asfalto: calles reparadas, tiempos de respuesta y continuidad de los trabajos.

Mar del Plata tiene una discusión repetida cada vez que aparecen pozos, lluvias fuertes o arreglos demorados: si alcanza con tapar el bache o si hace falta una solución más profunda para cada corredor. La producción propia abre una nueva herramienta, no una garantía automática. El desafío será que ese 30% de ahorro se traduzca en mejoras concretas y comprobables para quienes pisan el freno antes de cada cráter.