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El balneario que el mar borró cerca de Chapadmalal

Restos de sanitarios, locales y senderos revelan la historia de un balneario abandonado cerca de Chapadmalal.

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El balneario que el mar borró cerca de Chapadmalal

Donde antes hubo veraneantes, hoy quedan paredes, senderos y una pregunta incómoda frente al mar. Cerca de Chapadmalal, una serie de estructuras abandonadas conserva los rastros de un balneario que supo recibir a miles de turistas y que ahora aparece como una postal completamente distinta: sectores deteriorados, vestigios de sanitarios, locales y recorridos que ya no cumplen la función para la que fueron pensados.

El contraste pega fuerte porque no se trata de una ruina perdida en el medio de la nada. Es parte de una costa que forma parte del imaginario de quienes viven en Mar del Plata y de quienes bajan hacia el sur buscando playa, acantilados y un poco menos de ruido. El mar, el paso del tiempo y el abandono fueron dejando su marca sobre un proyecto que tuvo días de movimiento, servicios y temporadas llenas.

Las imágenes permiten reconocer la escala de lo que existió: no son apenas restos aislados, sino una trama de espacios vinculados entre sí. Sanitarios, locales y senderos hablan de un lugar armado para recibir gente, con una lógica turística que hoy sólo puede reconstruirse a partir de esas huellas. Lo que queda no alcanza para contar toda la historia, pero sí para dimensionar que ahí hubo una infraestructura pensada para el disfrute de la playa.

Para Mar del Plata y la zona sur, el caso también pone sobre la mesa una discusión conocida: qué pasa con los espacios costeros cuando dejan de estar activos. La erosión y la fuerza del mar no son una idea abstracta para quienes recorren estas playas; son parte de un paisaje que cambia temporada tras temporada. Pero a ese proceso natural se le suma otra capa: qué destino tienen los proyectos, edificios y servicios cuando ya no reciben mantenimiento ni una nueva función.

El balneario olvidado no es sólo una curiosidad para mirar desde afuera. Es una cápsula de una costa que alguna vez prometió movimiento y que hoy expone el costo de dejar que el tiempo avance sin respuestas. Entre la memoria turística, el deterioro y un borde costero que nunca se queda quieto, la pregunta queda abierta: ¿estos lugares deben recuperarse, señalizarse o simplemente dejarse desaparecer?