La tarjeta no se olvida tan fácil
Las deudas de tarjeta tienen plazos legales, pero no se borran solas: qué pasa al pagar el mínimo y cuándo puede prescribir un reclamo.

Pagar el mínimo puede evitar un atraso hoy, pero no hace desaparecer el problema mañana. Con la tarjeta de crédito, una deuda impaga tiene plazos de prescripción establecidos por la ley argentina, aunque eso no significa que se borre sola ni que alcance con dejar pasar el tiempo para no pagar.
La Ley de Tarjetas de Crédito establece dos plazos distintos: la acción ejecutiva prescribe al año y las acciones ordinarias, a los tres años. La diferencia importa porque define qué vía puede usar la entidad para reclamar judicialmente una deuda. Pero hay una aclaración clave: la prescripción no opera de manera automática. Si hay un reclamo judicial, la persona debe plantearla como defensa; no es que el banco o la financiera estén obligados a dejar de cobrar por iniciativa propia.
Además, el reloj no corre siempre igual. Un reconocimiento de la deuda, un plan de pagos, un pago parcial o determinadas gestiones judiciales pueden interrumpir o afectar el plazo. Por eso, antes de firmar algo, refinanciar o responder una intimación, conviene revisar el caso concreto y buscar asesoramiento profesional. La situación cambia según la fecha del vencimiento, el tipo de reclamo y los movimientos que haya tenido la cuenta.
El tema pega fuerte en el bolsillo: según el dato difundido en la noticia, más de la mitad de las personas usuarias activas paga solamente el monto mínimo del resumen. Esa decisión puede dar aire por unos días, pero deja financiado el resto. Y cuando se acumulan intereses, punitorios, comisiones e impuestos, el costo total puede volverse difícil de seguir. La advertencia es todavía más relevante si las tasas punitorias superan el 100% del Costo Financiero Total.
Para alguien que vive, estudia o labura en Mar del Plata, la cuenta puede aparecer después en una renovación de alquiler, una compra en cuotas o un intento de ordenar gastos antes de la temporada. La salida no es ignorar el resumen: es mirar el total financiado, pedir el detalle de cargos y consultar antes de asumir que una deuda ya no se puede reclamar. Que haya prescripto una acción no equivale, por sí solo, a que la deuda haya desaparecido. ¿El mínimo te está salvando el mes o pateando una bola cada vez más grande?