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El 35,5% de adolescentes ya vapea y preocupa la nicotina

El 35,5% de estudiantes secundarios dijo que usa vape. Un neumonólogo de Mar del Plata alerta por la dependencia a la nicotina y sus riesgos.

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El 35,5% de adolescentes ya vapea y preocupa la nicotina

El vapeo ya dejó de ser algo excepcional entre estudiantes secundarios: el 35,5% declaró haber consumido cigarrillos electrónicos, según el Séptimo Estudio Nacional sobre Consumo de Sustancias Psicoactivas en Estudiantes de Enseñanza Secundaria de SEDRONAR, realizado en 2025.

El dato pone sobre la mesa una preocupación concreta: detrás de los sabores, los dispositivos descartables y la idea de que es apenas “vapor”, puede haber nicotina y dependencia. Manuel Naveyra, neumonólogo del Centro Neumonológico Integral de Mar del Plata, lo resumió sin vueltas: “La nicotina es la vedette de esta cuestión: el modelo de negocio cambia, la forma de consumo cambia, pero la nicotina siempre está”.

Los vapeadores funcionan con una batería y una resistencia que calienta un líquido para generar un aerosol inhalable. Esos líquidos pueden incluir propilenglicol, glicerina vegetal, aromatizantes y distintas concentraciones de nicotina. Según explicó el especialista, también pueden aparecer compuestos como formaldehído, acetaldehído y metales provenientes de las resistencias.

El problema no es solo qué contiene el dispositivo, sino que muchas veces no hay una medida clara de cuánto se usa. A diferencia de un cigarrillo convencional, no existe necesariamente un momento que marque el final del consumo. “Al no existir la acción de terminar un cigarrillo, el usuario pierde la referencia de cuánto consume”, explicó Naveyra. La cantidad de nicotina incorporada puede ser igual o incluso superior a la de un cigarrillo tradicional, según la concentración del líquido y la frecuencia de uso.

Especialistas en salud respiratoria vinculan el vapeo con tos crónica, bronquitis, empeoramiento del asma y menor tolerancia al ejercicio. También advierten sobre EVALI, una lesión pulmonar asociada al uso de cigarrillos electrónicos o vapeo. El riesgo crece cuando el vape no reemplaza al cigarrillo sino que se suma: algunos jóvenes terminan usando ambos productos.

En Mar del Plata, donde los vapes circulan cada vez más en escuelas, juntadas y redes, la discusión no pasa solamente por prohibir o permitir. Pasa por saber qué se está inhalando, cuánto y con qué consecuencias. La advertencia médica es clara: cambiar el formato no elimina la dependencia. ¿Cuánto de “inofensivo” tiene algo que no permite medir cuándo parar?

Lo que se sabe hasta ahora
01El 35,5% de estudiantes secundarios declaró haber consumido cigarrillos electrónicos.
02Los líquidos de los vapeadores pueden incluir nicotina, aromatizantes y otros compuestos.
03La cantidad de nicotina puede igualar o superar la de un cigarrillo tradicional.
04Especialistas vinculan el vapeo con tos crónica, bronquitis y empeoramiento del asma.

El dato pone sobre la mesa una preocupación concreta: detrás de los sabores, los dispositivos descartables y la idea de que es apenas “vapor”, puede haber nicotina y dependencia