El plan anti-Rambla está a 38 kilómetros
Copacabana, en el límite norte de Miramar, queda a 38 km de Mar del Plata y ofrece acceso cercano a Las Brusquitas, con dunas y menos gente.

A 38 kilómetros de Mar del Plata hay una salida para quienes quieren mar sin pelear por un lugar en la arena. Se llama barrio Copacabana, queda en el límite norte de Miramar y tiene como carta fuerte la cercanía con el Balneario Las Brusquitas: un tramo de costa de perfil agreste, con dunas, playa amplia y bastante menos movimiento que las bajadas más concurridas.
La propuesta no apunta al plan de sombrilla pegada, parlante al palo y fila eterna para comprar algo. Copacabana conserva una lógica más semi-rural: calles de tierra, terrenos amplios, casas entre vegetación y una presencia fuerte de pinos y arbolado. Para una escapada de fin de semana, el contraste con el ritmo de la ciudad se nota rápido.
Las Brusquitas es el imán del lugar. Está a pocas cuadras de las viviendas y suele ser elegida para caminar, surfear o simplemente bajar a la playa sin encontrarse con la masividad típica de los balnearios céntricos. El paisaje de dunas y el frente marítimo abierto hacen que el destino tenga una identidad distinta a la de Playa Grande, Varese o las playas más populares de Miramar.
Desde Mar del Plata, el recorrido en auto se hace por la Ruta Provincial 11 y demanda alrededor de 40 minutos, según el tránsito. También hay conexión interurbana de Costa Azul con puntos como la terminal y el puerto. La ubicación suma otro dato: queda cerca de El Marquesado y de los acantilados de Chapadmalal, dos zonas que vienen ganando lugar entre quienes buscan planes de costa menos saturados.
No es una postal de infraestructura urbana ni pretende serlo. Copacabana ofrece otro intercambio: menos asfalto y servicios concentrados, a cambio de silencio, verde y una playa con más aire. Para la gente de Mar del Plata, que conoce de memoria la Rambla llena y el embudo de autos rumbo al sur, el dato guardable es simple: hay una bajada distinta a menos de una hora. La pregunta es si seguirá siendo secreto cuando llegue la próxima temporada.
Copacabana ofrece otro intercambio: menos asfalto y servicios concentrados, a cambio de silencio, verde y una playa con más aire



