Las Heras recuperó una canchita para que nadie deje de jugar
Franco recuperó una canchita en Las Heras y busca botines y zapatillas para que ningún chico se quede afuera del juego.

Un predio abandonado de Las Heras volvió a tener partido, familias alrededor y pochoclos. Franco recuperó el espacio y lo convirtió en una canchita para que los chicos del barrio tengan un lugar donde encontrarse a jugar.
La transformación no quedó solo en limpiar o acomodar un terreno. La canchita se fue convirtiendo en punto de reunión: llegan chicos, se acercan familias y el fútbol funciona como excusa para compartir una tarde distinta en el barrio. Franco, además, suele preparar pochoclos para quienes van a jugar.
Ahora el objetivo es concreto: conseguir botines y zapatillas para que la falta de calzado no deje a nadie afuera de la cancha. Es un pedido que toca una realidad muy cotidiana: para muchas familias, equiparse para hacer deporte puede ser un gasto imposible de resolver de una sola vez.
En una ciudad donde cada espacio de encuentro cuenta, recuperar una canchita cambia bastante más que una esquina. Significa tener una opción cerca de casa, sumar movimiento, armar vínculos entre vecinos y sostener una rutina donde el juego no dependa de tener todo resuelto antes de salir.
La búsqueda pone el foco en algo simple: que ningún chico tenga que mirar el partido desde afuera por no tener qué ponerse en los pies. Faltan detalles sobre los canales para acercar donaciones, pero la historia ya deja una pregunta para Las Heras y para toda Mar del Plata: ¿cuántas cosas que parecen chicas pueden cambiar un barrio cuando alguien decide ponerlas en marcha?

