Policialescolectivotransporte publicopoliciales

Robó un colectivo, fichó y lo frenaron en el recorrido

Robó un colectivo, fichó y empezó el recorrido. Lo frenaron tras decir que quería ser colectivero.

· 2 min de lectura
Robó un colectivo, fichó y lo frenaron en el recorrido

No fue una escena de una serie: un hombre se llevó un colectivo, fichó y salió a hacer parte del recorrido como si estuviera cumpliendo su turno. La secuencia terminó cuando fue interceptado por las autoridades. Según la información difundida, la unidad estaba en la terminal de la empresa cuando el sospechoso la retiró.

El dato que vuelve insólito al caso no es solo el robo del vehículo. Antes de salir, el hombre habría registrado su ingreso y, durante la detención, explicó que quería cumplir su sueño de ser colectivero. La frase rápidamente puso el foco en una situación que mezcla una falla de seguridad con una conducta que pudo haber tenido consecuencias graves.

Un colectivo no es un auto cualquiera: circula por calles transitadas, hace paradas, comparte espacio con peatones, motos y otros vehículos, y en un recorrido habitual puede llevar pasajeros. No se informó si había personas a bordo durante el trayecto ni si hubo heridos. Tampoco se precisaron la empresa, la línea, el punto exacto de la terminal ni cuánto del recorrido llegó a completar antes de ser interceptado.

Para cualquiera que use el transporte público todos los días, la pregunta aparece sola: ¿cómo puede salir una unidad desde una terminal sin que se detecte de inmediato que quien la maneja no está autorizado? En Mar del Plata, donde miles de personas dependen del colectivo para ir a cursar, trabajar o volver de noche, un episodio así pone sobre la mesa algo mucho menos gracioso que su remate: los controles antes de que el vehículo pise la calle.

La causa seguirá su curso y deberán determinarse las responsabilidades por el hecho. Pero la escena ya dejó un dato difícil de pasar por alto: alguien pudo fichar, arrancar un colectivo y empezar un recorrido antes de que el sistema lo frenara. El sueño de manejar no habilita a poner una ciudad entera en riesgo.