Siete de cada diez máquinas textiles están paradas
Pro Tejer alerta que 7 de cada 10 máquinas textiles están paradas. En Mar del Plata, Juan B. Justo refleja una crisis de consumo e importaciones crecientes.

Siete de cada diez máquinas textiles están paradas, según el diagnóstico de la Fundación Pro Tejer, y el dato pega de lleno en Mar del Plata: Juan B. Justo, una avenida que durante años fue sinónimo de ropa, talleres y movimiento comercial, hoy muestra locales cerrados y negocios que intentan sobrevivir online.
Priscila Makari, directora de la entidad, aseguró en diálogo con LU9 Radio Mar del Plata que la industria atraviesa una situación compleja desde hace más de dos años y medio. El problema, según planteó, no tiene una sola explicación: hay menos consumo, más importaciones, competencia de plataformas como Temu y Shein y un escenario que complica a quienes producen localmente.
El número que expuso Pro Tejer es fuerte: más de 1.000 pymes cerradas y cerca de 30.000 empleos formales menos en el sector a nivel nacional. Makari sostuvo que hoy no se vende ni ropa nacional ni importada porque el bolsillo no alcanza. O sea: no es solo una pelea entre etiquetas argentinas y prendas que llegan de afuera; también es una crisis de consumo en el mostrador.
Para Mar del Plata, la alarma tiene nombre propio. La zona de Juan B. Justo concentra una parte histórica de la actividad textil local y sus persianas bajas no son un dato abstracto. Detrás hay talleres, comercios, vendedores, costureras, repartidores y familias que dependen de una cadena que empieza mucho antes de que una remera llegue al perchero. La salida digital aparece como una alternativa para algunos locales, pero no reemplaza el volumen de una estructura productiva activa.
Makari también cuestionó el ingreso de ropa usada, que, según denunció, llega en grandes fardos desde Chile por la aduana de Jujuy. Advirtió sobre prendas deterioradas que podrían terminar como residuos y sobre una competencia que considera desigual. Mientras tanto, el sector mira un futuro sin señales claras de recuperación. La pregunta queda instalada en la ciudad: si no se vende ni lo nacional ni lo importado, ¿qué tiene que pasar para que vuelvan a arrancar esas máquinas?
La salida digital aparece como una alternativa para algunos locales, pero no reemplaza el volumen de una estructura productiva activa