Zapatos Rojos llega a ADUM por las víctimas de femicidio
Zapatos Rojos se exhibe gratis en ADUM hasta el 27 de agosto para visibilizar violencias de género y recordar a Claudia Repetto.

Una fila de zapatos rojos vuelve a poner una pregunta urgente frente a los ojos de Mar del Plata: ¿cuántas ausencias más hacen falta para que la violencia de género deje de ser una noticia? La instalación itinerante “Zapatos Rojos” puede visitarse hasta el 27 de agosto en la sede de ADUM, con entrada libre y gratuita. La propuesta busca mantener viva la memoria de las víctimas de femicidio y visibilizar las violencias de género que atraviesan la vida cotidiana.
Cada par de zapatos funciona como una presencia simbólica. No busca decorar un espacio ni convertir el dolor en una postal: propone detenerse, mirar y reconocer que detrás de cada femicidio hay una vida, vínculos, proyectos y una comunidad marcada por una ausencia irreversible. En una ciudad acostumbrada a moverse rápido entre facultades, trabajo, colectivos y la rutina del centro, la muestra plantea una pausa necesaria.
La instalación también recuerda a Claudia Repetto, víctima de femicidio en Mar del Plata. Su nombre conecta la propuesta con una historia local y deja en claro que la violencia de género no es un problema lejano ni una estadística ajena. Es una realidad que interpela a familias, amistades, instituciones y a toda la ciudad.
Que la exposición sea itinerante importa por eso mismo: lleva la conversación a espacios concretos y evita que el tema quede reducido a una fecha, un titular o una publicación que se pierde al día siguiente. Hablar de femicidios implica hablar de prevención, de redes de acompañamiento, de acceso a la justicia y de la responsabilidad colectiva de no mirar para otro lado ante situaciones de control, amenazas o violencia.
La entrada es libre y gratuita, y la invitación no es solo a recorrer la muestra. También es a informarse, escuchar y acompañar. Ante situaciones de violencia de género, la línea 144 brinda atención, contención y asesoramiento en Argentina. La memoria no reemplaza la prevención, pero ayuda a sostener una ciudad que no naturalice ninguna violencia.