Un quilombo en Playa Grande terminó con un pibe atropellado, pero milagrosamente la sacó más barata de lo que esperaban. Se confirmó que lo sucedido fue considerado como lesiones leves dolosas. ¿La razón? Parece que las cosas no fueron tan dramáticas como podrían haber sido.
Lo más loco es que, en plena temporada de verano, con gente yendo y viniendo, un atropellado no pase de lo que en el papel suena a un roce. ¿Pero qué pasa con la seguridad en las playas? Un lugar que debería ser para relajarse y disfrutar, se vuelve un campo de batalla.
Es momento de preguntarnos: ¿qué tan seguros estamos cuando salimos de casa? ¿Es suficiente con calificar todo de «leve»? Queremos escuchar lo que piensan. Dale, no te quedes callado.
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