¿Te pensaste que después de la medianoche solo los gatos andan de joda en MDP? Este domingo, los propietarios de una parrilla en Florentino Ameghino se llevaron alto susto cuando un par de chorros decidió hacer sus compras nocturnas sin pasar por la caja. Mientras los clientes salían, los pibes entraban a llevarse celulares, bebidas, comida y hasta las bombitas de luz. ¿Para qué tanto drama?
Uno terminó en cana, pero su compinche sigue suelto. Mientras tanto, los dueños del lugar quedaron recalculando cómo evitar que estas historias se sigan repitiendo. ¿En qué momento salimos a cenar con miedo a que nos achiquen el patio?
El único consuelo: por lo menos el asado estaba ya frito. Capaz, capaz, es hora de que la sociedad se ponga las pilas y dejen de choricearnos de esta manera. Opiná, ¿estamos condenados o alguno va a hacer algo?
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