La historia parecía sacada de una película: rompieron la vidriera de un comercio y creyeron que escapando por los techos sería fácil. Pero la policía de Mar del Plata tenía otros planes para ellos.
En un intento que recordó a más de uno las acrobacias de Tumberos, estos ladrones subestimaron a las fuerzas de seguridad. La madre y su hijo terminaron detenidos, y el resto es pura anécdota barrial.
Robar ya no es tan simple en la Feliz. Con el incremento de los patrullajes en ciertas zonas, la policía busca devolver la tranquilidad a los comerciantes. ¿Será porque la temporada ya no da respiro y hay que cuidar el kiosco?
Lo que viene a continuación es la rueda de la justicia. La detención es solo el primer paso, esperemos que las leyes no salgan tan flojas como los techos de los que intentaron huir, ¿no?
Y así seguimos. ¿Este tipo de hechos se va a convertir en parte del paisaje o lograremos frenar la ola antes del próximo verano?
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