El temporal que tenía a Mar del Plata en alerta naranja pintaba para caos total. Sin embargo, el viernes cerró con menos drama del esperado. Aunque las tormentas y lluvias intensas cumplieron el parte meteorológico, Defensa Civil afirmó que fue menos destructivo de lo que temían.
Los barrios sufrieron algunos clásicos anegamientos, pero nada que no fuese habitual. O sea, los mismos lugares de siempre. Las ráfagas de viento y el agua no causaron mayores estragos, y la ciudad zafó sin grandes complicaciones.
En plena era de alertas y pronósticos catastróficos, cada vez es más difícil confiar en que lo anunciado se cumpla al pie de la letra. Este episodio nos recuerda que, al final, nunca es seguro que el cielo se caiga.
Lo que importa para los vecinos es si esto se convierte en rutina o si nos olvidaremos del pánico pronto. Las miradas están puestas en cómo se gestionan estos fenómenos y si realmente son tan impredecibles como dicen.
Con todo esto en mente, la pregunta queda flotando: ¿estamos listos para el próximo temporal o solo fue suerte esta vez?
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