A 230 km de MDP, un pueblo resiste con menos de 60 vecinos
San Mayol queda a 230 km de Mar del Plata, tiene menos de 60 habitantes y conserva una iglesia neogótica y esquinas fuera de serie.

Hay un pueblo a 230 kilómetros de Mar del Plata donde viven menos de 60 personas y las esquinas no se parecen a las de casi ningún pueblo bonaerense. Se llama San Mayol, queda en el partido de Tres Arroyos y conserva una postal urbana poco común para la llanura: ladrillo visto, techos de pizarra, construcciones de aire mediterráneo y un trazado pensado hace más de un siglo.
La localidad fue fundada en 1907 por el ingeniero Felipe Mayol. Su particular fisonomía nació del trabajo de constructores catalanes y franceses, que diseñaron un casco urbano alejado de la cuadrícula típica de la provincia. En vez de las ochavas cortadas a 45 grados, San Mayol tiene esquinas en ángulo recto, un detalle que cambia por completo la sensación de caminar sus calles.
El edificio que concentra las miradas es la Iglesia Sagrado Corazón de Jesús. Fue proyectada en 1933 por el arquitecto barcelonés Ernesto de Estrada y responde al estilo neogótico catalán. Tiene una torre aguja calada, fue levantada íntegramente en ladrillo visto y guarda mobiliario original, además de vitrales que llegaron desde Europa junto a la familia fundadora.
Pero la belleza del lugar también cuenta una historia de desconexión. Cuando dejó de funcionar el servicio ferroviario en la década de 1970, San Mayol sufrió una fuerte emigración. La antigua estación del Ferrocarril del Sud, los galpones y el viejo almacén de ramos generales todavía ordenan el centro histórico, aunque el movimiento ya no es el de los años en que el tren articulaba la vida cotidiana del paraje.
Hoy, vecinos organizados en cooperativas de turismo rural buscan que ese patrimonio no quede congelado ni se pierda. Abren espacios históricos, ofrecen guiados y comercializan gastronomía artesanal. Desde Mar del Plata, el viaje demanda poco más de dos horas en auto: se baja por la Ruta Provincial 88, se empalma con la 228 rumbo a Tres Arroyos y los últimos 5 kilómetros son por camino de ripio consolidado. Para quienes ya agotaron las escapadas de costa, San Mayol propone otra cosa: una vuelta corta por una provincia que todavía guarda pueblos enteros fuera del radar.
En vez de las ochavas cortadas a 45 grados, San Mayol tiene esquinas en ángulo recto, un detalle que cambia por completo la sensación de caminar sus calles