A las 5, con llave: Belisario Roldán reclama respuestas
Vecinos de Belisario Roldán se reúnen este domingo frente a la Escuela 14: reclaman luces, calles transitables y más seguridad en el barrio sin respuesta.

En Belisario Roldán, varios vecinos dicen que a las 5 de la tarde ya no se sienten tranquilos para andar por su propio barrio. Este domingo, a las 16, volverán a reunirse en la esquina de 194 y Castelli, frente a la Escuela 14, para reclamar por inseguridad, falta de iluminación y calles que describen como intransitables.
La convocatoria busca sumar fuerza entre quienes viven en la zona y volver visibles problemas que, según cuentan, no son nuevos. Calles deterioradas, veredas rotas, basurales y sectores anegados forman parte de una postal cotidiana que complica desde caminar hasta llegar a la escuela. Los residentes también señalaron que el establecimiento educativo está rodeado de agua.
La falta de luces aparece como uno de los puntos más urgentes. Un vecino aseguró que hizo tres reclamos por luminarias sin obtener respuesta, pese a conservar los números de gestión. Para quienes viven ahí, no se trata solo de una lámpara apagada: cuando cae la tarde, la poca visibilidad suma preocupación a la hora de volver a casa, circular por las cuadras o esperar el colectivo.
La seguridad también atraviesa el encuentro. Los vecinos afirman que tienen miedo de circular por el barrio durante la tarde y que organizarse pasó de ser una opción a una necesidad. Como medida de prevención, ya instalaron sirenas comunitarias para alertarse y mantenerse comunicados ante situaciones que consideren riesgosas.
La reunión de este domingo será una nueva instancia después del encuentro que realizaron el 11 de octubre, cuando expusieron los mismos problemas y plantearon la necesidad de buscar soluciones colectivas. También convocaron a una representante de la Sociedad de Fomento, con la expectativa de que escuche los reclamos de primera mano.
El pedido es concreto: iluminación, calles transitables y respuestas para poder vivir y moverse con menos miedo. La pregunta que queda flotando en Belisario Roldán es incómoda: ¿cuántos reclamos hacen falta para que un barrio deje de sentirse olvidado?
La falta de luces aparece como uno de los puntos más urgentes



