Clínica cerrada, 80 familias sin certezas
La Clínica Mar del Plata lleva un mes sin pacientes: 80 familias reclaman respuestas por salarios, continuidad laboral y un fideicomiso que todavía es incierto.

La Clínica Mar del Plata lleva cerca de un mes sin recibir pacientes y más de 80 familias no saben qué va a pasar con su trabajo. Este martes, trabajadores nucleados en la Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina (ATSA) volvieron a protestar frente al edificio de San Luis, entre Alberti y Gascón, para exigir respuestas sobre la continuidad de la institución.
La preocupación no es solamente por una persiana baja: según explicó Lina Guiozzo, representante de ATSA Mar del Plata, el personal cobró medio sueldo correspondiente a septiembre y espera definiciones sobre el pago de octubre. “No tenemos novedades”, resumió la dirigente en diálogo con Radio Brisas. La clínica sigue equipada, pero sin actividad asistencial ni una hoja de ruta pública sobre su futuro.
El punto que terminó de complicar el panorama fue la salida de los afiliados de PAMI. Sin pacientes, la clínica dejó de funcionar y la demanda de atención empezó a redistribuirse hacia otros centros de salud de la ciudad. Para quienes necesitan turnos, estudios o internación, no es un dato de oficina: es más presión sobre un sistema que ya suele quedar corto en momentos de alta demanda.
Mientras esperan novedades, los propios empleados organizaron turnos para cuidar el edificio y evitar que quede abandonado. La postal es potente: una clínica completa, con equipamiento, pero vacía; y trabajadores sosteniendo presencia para defender su fuente laboral. El fallecimiento de uno de los propietarios también sumó incertidumbre. Según relató Guiozzo, la familia manifestó no contar con recursos económicos suficientes y evalúa qué hacer con las empresas.
En una audiencia, el representante legal de la firma mencionó la posibilidad de avanzar con un fideicomiso como alternativa para resolver la situación. Por ahora, no hay garantías de que prospere. El próximo jueves habrá una nueva audiencia y los trabajadores esperan que deje algo más que promesas. La pregunta ya excede a la clínica: ¿cómo se recupera una institución de salud cerrada sin que 80 familias paguen el costo de la espera?
La clínica sigue equipada, pero sin actividad asistencial ni una hoja de ruta pública sobre su futuro



