La Fonda del Huevo donde empezó a veranear Mar del Plata
En Santiago del Estero y 25 de Mayo nació una fonda que anticipó el turismo marplatense: pasó de adobe a hotel, sindicato y torre inconclusa.

Antes de los edificios, las sombrillas y el caos de enero, Mar del Plata tuvo una fonda con una piedra en forma de huevo. En la esquina de Santiago del Estero y 25 de Mayo, pegada a Diagonal Norte, funcionó el lugar que suele ser señalado como el origen de la actividad hotelera local. Allí también quedó durante décadas una estructura de hormigón abandonada: el último rastro visible de una historia que atravesó casi todos los cambios de la ciudad.
Según la reconstrucción histórica, todo empezó en 1859, cuando el francés Fernando Bonnet levantó una casa de adobe para recibir viajeros en un poblado todavía marcado por la vida rural de la zona de Laguna de los Padres. La demanda creció, la construcción se agrandó y nació el Hotel Del Globo. Pero el nombre que quedó en la memoria popular fue otro: la “Fonda del Huevo”. No por el menú, sino por una piedra alargada y ovalada junto a la entrada que servía de banco para quienes pasaban por ahí.
Ese rincón fue cambiando al mismo ritmo que Mar del Plata. Primero se llamó El Picolo Torino y el 3 de enero de 1903 pasó a ser Royal Hotel. Para entonces, el ferrocarril ya había conectado a la ciudad con Buenos Aires y el verano empezaba a convertirse en un fenómeno social. El Bristol concentraba a la elite, mientras el Royal encontraba su lugar entre los visitantes que buscaban una estadía distinguida, aunque menos rígida que la de los grandes salones aristocráticos.
La historia del Royal también cuenta cómo cambió quién podía veranear. El complejo llegó a tener pista de patinaje, salas de juego, teatro y pileta, donde aprendieron a nadar generaciones de marplatenses. En 1965 fue vendido a la Unión Obrera Metalúrgica y pasó a formar parte de la etapa del turismo sindical, cuando antiguos hoteles y palacetes dejaron de ser patrimonio exclusivo de una minoría. La pileta y el Teatro Alberdi resistieron hasta 2006.
La torre que quedó inconclusa empezó a construirse en 1974 sobre el predio, pero la obra se frenó en 1980. El viejo casco ya había sido demolido y la estructura de hormigón quedó quieta en pleno centro hasta que en 2016 comenzó su desguace y reciclaje. Hoy, entre locales, tránsito y gente apurada, cuesta imaginar que en esa esquina se jugó una parte enorme de la identidad marplatense: el momento en que una fonda de frontera empezó a convertirse en ciudad turística. ¿Cuántas historias así se nos pasan de largo cuando cruzamos el centro?
La torre que quedó inconclusa empezó a construirse en 1974 sobre el predio, pero la obra se frenó en 1980