Una heladera tirada a metros del centro
Una heladera, muebles y residuos volvieron a acumularse en Córdoba y Brown. Vecinos denuncian que la esquina se convierte en basural de forma constante.

Una heladera, muebles y bolsas de residuos quedaron tirados en una esquina del macrocentro. Vecinos de la zona de Córdoba y Brown denunciaron que el lugar volvió a acumular basura de todo tipo y reclaman una intervención para evitar que el problema se repita.
En las imágenes compartidas desde el sector se observan, además de electrodomésticos y mobiliario descartado, restos de comida, cartones, botellas y bolsas de basura abandonadas sobre la vía pública. La escena aparece a pocas cuadras de puntos muy transitados de Mar del Plata y reabre una discusión conocida: qué pasa cuando una esquina se convierte, de hecho, en un lugar fijo para tirar lo que nadie quiere.
Según relataron quienes viven o circulan por las inmediaciones, no sería un episodio aislado. La acumulación se repetiría desde hace tiempo y el espacio sería elegido de manera constante para dejar residuos voluminosos y basura domiciliaria. El reclamo vecinal apunta a que la limpieza, por sí sola, no alcanza si no hay controles que frenen nuevos descartes.
Al cuadro se suma otra situación señalada por residentes del área: algunas personas llevarían allí a sus perros para que hagan sus necesidades. Para quienes denuncian el estado de la esquina, la combinación de basura acumulada, restos orgánicos y tránsito cotidiano afecta la higiene del sector y empeora la experiencia de caminar por una zona céntrica.
El foco de la queja está puesto en la respuesta municipal. Los vecinos cuestionan la falta de soluciones sostenidas y contrastan la situación con las campañas oficiales sobre el cuidado de los espacios públicos. No discuten solo quién retira una heladera: preguntan cómo evitar que, después de cada limpieza, Córdoba y Brown vuelva a arrancar de cero.
En una ciudad donde la postal urbana importa tanto para quienes viven todo el año como para quienes llegan de visita, una esquina tomada por residuos no es un detalle. El desafío es simple de decir y difícil de sostener: limpiar rápido, controlar mejor y hacer que tirar basura en plena calle deje de ser una costumbre sin consecuencia.
El reclamo vecinal apunta a que la limpieza, por sí sola, no alcanza si no hay controles que frenen nuevos descartes



