Juicio por la entradera a una jubilada de 83 años
La Cámara confirmó que dos acusados irán a juicio por la entradera a una mujer de 83 años en Juramento, amenazada y robada en mayo. La causa quedó firme.

Una mujer de 83 años fue amenazada con una plancha y con que le cortarían los dedos durante una entradera en su casa del barrio Juramento. Ahora, la Cámara de Apelación y Garantías confirmó la elevación a juicio de dos hombres acusados de participar del robo ocurrido en mayo.
El hecho fue el 18 de mayo, cerca de las 2.20, en una vivienda de Don Orione al 2100. De acuerdo con la acusación fiscal, cinco personas integraron el grupo: tres habrían permanecido afuera para vigilar y facilitar la fuga, mientras que dos ingresaron encapuchados a la propiedad.
La investigación sostiene que los asaltantes llegaron al primer piso con una escalera plegable. Luego habrían levantado una persiana con una barreta y forzado una puerta ventana. Ya dentro de la casa, sorprendieron a la mujer, la amordazaron y la intimidaron para que entregara sus pertenencias.
Siempre según la causa, el grupo escapó con unos 4.600 dólares, 200.000 pesos, una alianza de oro, relojes, fotografías y otros objetos. Entre los elementos considerados en la investigación aparecen cámaras de seguridad, registros de los sospechosos cerca de la vivienda y herramientas secuestradas en el vehículo usado: guantes, pasamontañas, una barreta, destornilladores y la escalera plegable.
La defensa de los dos imputados había cuestionado su participación y pidió que, como alternativa, el caso fuera considerado encubrimiento. Pero los jueces de la Sala I entendieron que los indicios reunidos permiten sostener, en esta etapa, que no estuvieron ajenos al plan. También remarcaron que el encubrimiento requiere no haber intervenido en el delito principal.
La resolución no define culpabilidades: eso deberá discutirse en el juicio. Pero deja firme la acusación por robo agravado por haber sido cometido en poblado y en banda, mediante escalamiento y efracción, además de la intervención de un menor de edad. El caso vuelve a poner en foco la seguridad de las personas mayores que viven solas y la necesidad de que las denuncias, las cámaras y la investigación lleguen a una respuesta judicial concreta.
La resolución no define culpabilidades: eso deberá discutirse en el juicio



