La arena se achica y el sur pierde playa
La erosión redujo playas del sur de Mar del Plata. Un guardavidas reclama obras y un bypass de arena para preservar el espacio que queda.

En el sur de Mar del Plata, la playa ya no llega hasta donde llegaba. La erosión costera redujo el espacio de arena en sectores como Acantilados y cambió un paisaje que durante décadas sostuvo balnearios, trabajo y vida de barrio.
La advertencia la hizo Diego Sánchez Cabezudo, guardavidas jubilado y responsable de Rilancó, en diálogo con Extra (FM 102.1). Según relató, cuando empezó a trabajar en la zona bajaba por los médanos hacia una playa con cerca de 200 metros de frente y un balneario de gran tamaño. Hoy, dice, ese espacio se fue achicando de manera sostenida: desaparecieron médanos, balnearios y puestos laborales vinculados a la temporada.
El dato pega de lleno en una ciudad cuya economía y rutina están atadas a la costa. Menos arena no es solo una postal distinta para quien baja a pasar la tarde: implica menos lugar para vecinos y turistas, presión sobre los balnearios, cambios en las tareas de guardavidas y una amenaza para el recurso que mueve buena parte del verano marplatense.
Sánchez Cabezudo sostuvo que los reclamos por defensas costeras vienen desde hace unos 40 años. Mencionó que los rompeolas ayudaron a sostener algunos sectores, aunque consideró que las obras quedaron inconclusas. También planteó que eventos climáticos como un eventual Súper Niño pueden agravar el panorama si no existe una planificación de largo plazo para proteger la arena y el turismo.
Su propuesta es retomar medidas de defensa y avanzar con un sistema de bypass de arena: trasladar arena y agua desde sectores donde se acumulan hacia los que quedaron más expuestos. Según explicó, la interrupción de la deriva natural de arena desde el sur hacia el norte, vinculada al espigón de Quequén, afectó primero a playas del sur bonaerense y luego a las marplatenses.
La frase que resume el reclamo es incómoda: “Lo que se perdió hasta ahora no se recupera”. La discusión ya no pasa solo por recuperar la playa que había, sino por definir qué obras, controles y presupuesto hacen falta para preservar la que queda. Porque si la arena sigue retrocediendo, el problema deja de ser de una postal de verano y pasa a ser de toda la ciudad.
La erosión costera redujo el espacio de arena en sectores como Acantilados y cambió un paisaje que durante décadas sostuvo balnearios, trabajo y vida de barrio
