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La crisis también llegó al turno de las uñas

Menos turnos, visitas más espaciadas y cuotas para sostener el cuidado personal: qué cuentan peluquerías y salones de Mar del Plata en tiempos de crisis.

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La crisis también llegó al turno de las uñas

El turno de peluquería, las uñas o una limpieza facial ya no se cancela siempre, pero se estira. En Mar del Plata, trabajadores del rubro de la belleza describen un cambio que se siente en la agenda: menos clientes, visitas más espaciadas y una búsqueda constante de opciones que no desacomoden tanto el bolsillo.

Paula, de la peluquería Mor; Morena, de One Studio; y Diego, de Color y Movimiento, contaron a 0223 que la caída del consumo modificó hábitos que antes parecían fijos. Quienes iban con determinada frecuencia ahora postergan, eligen servicios más económicos o esperan hasta que entra plata para sacar turno.

Paula ubicó una baja notoria desde agosto y señaló que el servicio queda relegado cuando aparecen gastos más urgentes del hogar. Según su experiencia, una de las situaciones más visibles es la de clientas mayores que redujeron o directamente dejaron sus visitas habituales porque dependen de una jubilación. Morena, por su parte, recordó meses flojos durante mayo, junio y julio, aunque afirmó que el último mes mostró una mejora.

Diego puso el foco en una fecha que funciona casi como termómetro del rubro: la mitad del mes. “Es el día 15 y estamos medio justinianos”, resumió. El dato expone una lógica conocida para mucha gente: el cuidado personal sigue importando, pero compite con alquiler, comida, transporte y cuentas. Las cuotas sin interés aparecen como una herramienta para no perder por completo ese consumo.

La belleza tampoco es solo una cuestión de estética. Los entrevistados remarcan que verse prolijo, sostener una rutina o hacerse un tratamiento puede impactar en el ánimo y la confianza. También cambia quiénes van: Paula destacó que cada vez atienden a más varones jóvenes, mientras Diego señaló que quienes trabajan de cara al público suelen sentir esa necesidad de estar presentables.

En peluquerías y salones, además, el turno suele ser una charla sobre lo que pasa afuera: preocupaciones, vínculos y cuentas que no cierran. La crisis llegó a esa conversación y a la frecuencia de cada visita. La pregunta es cuánto puede estirarse una costumbre antes de que dejar de ir se vuelva la nueva rutina.

Lo que se sabe hasta ahora
01Trabajadores de la belleza describen menos clientes y visitas más espaciadas en Mar del Plata.
02Quienes iban con determinada frecuencia ahora postergan o eligen servicios más económicos.
03Paula ubicó una baja notoria desde agosto y Morena afirmó que el último mes mostró una mejora.
04Las cuotas sin interés aparecen como una herramienta para no perder por completo ese consumo.

El dato expone una lógica conocida para mucha gente: el cuidado personal sigue importando, pero compite con alquiler, comida, transporte y cuentas