La esquina que hizo bailar a dos generaciones
Bombay y Archie hicieron de Viamonte y la Costa una postal de la noche marplatense: matinées, Cadillac, mar y miles de recuerdos.

Antes de los flyers por Instagram y las previas por WhatsApp, la invitación para salir se conseguía en la playa. En Viamonte y la Costa, frente al mar y con el Torreón del Monje como fondo, una casona patrimonial fue durante años uno de los puntos más fuertes de la noche marplatense.
Por ese edificio pasaron varios nombres, entre ellos Epicurean, Horizonte, Latex y Ritz. Pero dos quedaron especialmente pegados a la memoria de quienes crecieron en distintas etapas de la ciudad: Bombay, a fines de los ochenta, y Archie, durante los primeros años de los noventa.
Bombay funcionó entre 1988 y los primeros años de la década siguiente. Sus ventanales al Atlántico, las matinées y una pista atravesada por rock nacional, synth-pop e italo-disco la volvieron parte de un circuito costero que también incluía lugares como Pío Baroja, Light Power, Neurona y Van Gogh. Soda Stereo, Virus, Charly García, Depeche Mode y Duran Duran sonaban mientras las invitaciones circulaban de mano en mano en las playas céntricas.
Después llegó Archie y la escala subió. El boliche tenía capacidad para dos mil personas y una escenografía difícil de olvidar: un televisor gigante del que salía medio Cadillac, primero rojo y luego crema, con maniquíes arriba. Para entrar había que conseguir contacto con relaciones públicas o pagar una entrada en una época resumida por un cartel que decía: “un peso, un dólar”.
Las matinées de Archie fueron, para muchos adolescentes marplatenses, la primera salida grande: pósteres, llaveros, cassettes, fiesta de la espuma, fichines como 1942 y Time Pilot, videoclips en pantallas gigantes y caminatas de madrugada hacia las churrerías de la costa o el circuito de la nieve. También hubo shows de Los Pericos, Los Fabulosos Cadillacs, Los Twist, Súper Ratones y visitas como la de Mario Pergolini.
Archie cerró en 1993, pero la esquina siguió funcionando como archivo afectivo de la ciudad. Para una generación fue Bombay; para otra, Archie. La pregunta sigue abierta: ¿qué lugar actual podría dejar una marca así en la noche marplatense?
Para una generación fue Bombay; para otra, Archie



