La segunda cita que ya lleva 9.500 km
Adriana, de Punta Mogotes, y Alex cambiaron una cita por una ruta de 112.000 km: ya cruzaron seis países junto a Shadow, su perro rescatado, en ruta.

Una segunda cita, seis países y más de 9.500 kilómetros después, una marplatense y un argentino siguen manejando por EuroAsia con un perro rescatado como copiloto. Adriana Bandera, conocida como Bet, vivía en Punta Mogotes junto a sus hijos cuando conoció a Alex durante una escapada a Villa Gesell. Él es neurocientífico e inventor y estaba de visita en Argentina desde Estados Unidos. Siguieron hablando por WhatsApp y la conexión pasó rápido de pantalla a ruta.
Los dos compartían la idea de que viajar no tiene que quedar reservado para las vacaciones. Como sus trabajos les permiten hacerlo de forma remota, planearon una segunda cita nada convencional: ir de Alaska a Tierra del Fuego. Un problema con la visa de Bet obligó a cambiar el itinerario, pero no la escala del plan.
Así nació Circumdriving, una expedición que busca realizar la primera circunnavegación de Eurasia en auto: 112.000 kilómetros por más de 56 países, bordeando las costas transitables desde Roma hasta el cabo Dezhnev, en Rusia, y de regreso a Roma. El viaje también incluye a Shadow, el perro siberiano rescatado por Alex.
Por ahora, la pareja completó el 11% del recorrido. Hicieron una pausa para visitar a sus familias y avanzar con el primer episodio de una serie documental sobre la travesía, coproducida por Cactus Cine. Bet mantiene contacto constante con sus hijos, que son adolescentes y a veces se suman a algunos tramos; los hijos de Alex estudian en Estados Unidos.
El viaje no es solo paisaje y ruta. La pareja dice que trabaja mientras se mueve, prueba gastronomía local y presenta pedidos concretos en las ciudades que visita. En Venecia impulsaron una petición para plantar árboles luego de que los multaran porque Shadow hizo pis en la vereda; también hicieron reclamos por semáforos, baños públicos y, durante su paso por Mar del Plata, presentaron una petición por la contaminación de las harineras del puerto.
Su plan inicial era viajar dos años, pero ya asumieron que puede durar más: evitan las autopistas porque, dicen, son aburridas y grises. La pregunta que queda para cualquiera que mira el mapa desde Mardel es bastante incómoda: ¿cuánto de lo que postergamos necesita realmente una fecha perfecta para empezar?



