La Torre Tanque tiene un vínculo familiar con Charly García
La Torre Tanque, uno de los miradores más reconocibles de Mar del Plata, fue diseñada por Cornelio Lange, abuelo de Charly García. La historia detrás.

La Torre Tanque no solo mira Mar del Plata desde lo alto: también guarda una conexión familiar con Charly García. En el día en que el músico cumple 75 años, vuelve una historia que mezcla rock nacional, arquitectura y uno de los puntos más reconocibles de la ciudad.
En 2008, Charly contó una anécdota sobre unas vacaciones familiares en Mar del Plata. Su madre, Carmen Moreno, quería alojarse en el Torreón del Monje porque creía que su padre había participado en su construcción. La memoria familiar iba por el lado correcto, aunque el edificio no era ese: el abuelo de Charly, el arquitecto Cornelio Lange, fue quien diseñó la Torre Tanque.
La confusión tiene explicación: tanto el Torreón como la Torre Tanque son postales históricas de la ciudad y tienen una estética que remite a otra Mar del Plata, la de las villas de veraneo y los chalets. Pero el Torreón del Monje fue proyectado por el arquitecto alemán Karl Nordmann, mientras que Lange estuvo a cargo del mirador que hoy sigue dominando la zona alta de Stella Maris.
La obra nació de un problema muy concreto de la década del 20: el tanque de agua que abastecía al barrio estaba en un lugar privilegiado, pero no combinaba precisamente con el paisaje elegante que buscaba mostrar la ciudad. La solución fue convertir una infraestructura necesaria en una construcción de estilo Tudor. La piedra fundamental se colocó en 1924 y la Torre Tanque se inauguró, tal como se conoce hoy, el 30 de enero de 1943.
Sus números todavía impresionan: mide 40,75 metros, conserva mobiliario original y tiene una escalera caracol de 194 escalones hasta el mirador. O sea: antes de que Charly hiciera historia con un piano, su abuelo ya había dejado una obra imposible de esquivar en el mapa marplatense.
El vínculo del músico con la ciudad no termina ahí. En 1973, Sui Generis debutó en Mar del Plata junto a Nito Mestre, en el desaparecido Teatro de la Comedia de Rivadavia y Santa Fe. Cuatro décadas después, la esquina sumó la escultura “Hubo un tiempo que fue hermoso”, que recuerda aquellos primeros volantes repartidos para juntar público. Entre la Torre Tanque y esa estatua, Mar del Plata tiene dos paradas clave para seguir una historia que todavía suena fuerte.
La solución fue convertir una infraestructura necesaria en una construcción de estilo Tudor
