Para dos puestos, hasta 70 personas
La falta de empleo empuja a más marplatenses a vender en la calle, mientras el consumo cae. Para dos puestos de trabajo, se presentan hasta 70 personas.

Conseguir un trabajo puede tener decenas de personas peleando por el mismo lugar. En Mar del Plata, la falta de empleo y la caída del consumo están empujando a más gente a buscar ingresos en la venta ambulante: en semáforos, puerta a puerta, dentro de comercios o en puestos fijos.
El diagnóstico lo planteó Walter Rivero, secretario general y delegado regional de Mar del Plata y la Costa Atlántica del Sindicato de Vendedores Ambulantes de la República Argentina. Según explicó, el sector atraviesa un momento crítico porque los ingresos dependen de una compra que mucha gente ya no puede hacer: la que queda después de pagar lo indispensable.
“La gente tiene apenas para vivir”, resumió Rivero al describir el golpe de la crisis sobre las ventas diarias. Para quienes trabajan en la calle, el problema tiene doble impacto: hay menos consumidores con plata disponible y, al mismo tiempo, más personas que recurren a esta actividad porque no encuentran otra salida laboral.
El dato que expuso muestra la escala de esa competencia: para apenas dos puestos de trabajo pueden presentarse entre 50 y 70 personas. En una ciudad donde el empleo estacional marca buena parte de la rutina económica, salir a vender pasa de ser una alternativa a convertirse en el último recurso para sostener ingresos cotidianos.
Rivero definió a los vendedores ambulantes como “el último eslabón” del consumo. Si alguien recorta gastos, primero deja de comprar lo que no considera urgente; ahí quedan los productos que se ofrecen en la calle. La postal se repite en distintos puntos de Mar del Plata y deja una pregunta incómoda: si cada vez más personas necesitan vender para vivir, ¿quién puede seguir comprando?
El dato que expuso muestra la escala de esa competencia: para apenas dos puestos de trabajo pueden presentarse entre 50 y 70 personas
