Pastos de más de un metro tapan juegos y arcos
Vecinos de Centenario, José Hernández y Don Emilio denuncian pastos de más de un metro que tapan juegos, arcos y sectores junto a escuelas.

Hamacas, toboganes y arcos existen, pero en varios barrios quedaron detrás del pasto. Vecinos de Centenario, José Hernández y Don Emilio denunciaron que hace semanas no se realizan cortes en plazas, potreros y sectores cercanos a escuelas de Mar del Plata.
El reclamo expone una situación concreta: espacios pensados para jugar o circular que, según quienes viven cerca, se volvieron difíciles de usar. En algunos puntos, la vegetación supera el metro de altura y cubre juegos, cestos de basura y parte de los arcos de fútbol.
En el potrero de Chile y Matheu, barrio Centenario, una vecina envió un video a Canal 8 para mostrar el estado del lugar. Según relató, los pastos llegan a tapar aproximadamente la mitad de los arcos. “Que la Municipalidad se haga cargo de esto, porque acá juegan los chicos”, pidió. También mencionó acumulación de suciedad y manifestó preocupación por la posibilidad de que alguien se oculte entre la vegetación.
En José Hernández, el planteo apunta al espacio ubicado en Yapeyú y Gaboto, sobre el camino de acceso a un jardín. Un vecino aseguró que el crecimiento del pasto impide que chicos y chicas usen los juegos. “Los nenes no pueden hamacarse ni subirse al tobogán, porque el pasto me llega a mitad de cintura”, describió. También afirmó que los tachos de basura quedaron tapados.
Desde Don Emilio reclamaron el corte alrededor de la Escuela 28 y la Secundaria 66. Allí, los vecinos sumaron otros problemas: denunciaron falta de iluminación y escasa presencia policial. “Estamos olvidados”, expresaron en un mensaje enviado al canal.
El pedido compartido es básico y urgente para la vida cotidiana de esos barrios: recuperar los lugares para jugar, caminar y llegar a la escuela sin tener que esquivar pastizales. La discusión ahora es cuándo intervendrá el Municipio y si el mantenimiento alcanzará también a los entornos escolares señalados.
El pedido compartido es básico y urgente para la vida cotidiana de esos barrios: recuperar los lugares para jugar, caminar y llegar a la escuela sin tener que esquivar pastizales



