El puerto pelea un piso de $1,5 millones para fileteros
El SOIP rechaza cambios en la garantía horaria de fileteros, peones y envasadoras. El convenio fija un piso de ingresos cercano a $1,5 millones mensuales.

En el puerto de Mar del Plata se discute algo más que un aumento: el piso de ingresos de fileteros, peones y envasadoras. El Sindicato Obrero de la Industria del Pescado (SOIP) rechazó cualquier cambio sobre las garantías horarias incluidas en los convenios históricos del sector y anticipó una negociación dura con las cámaras empresarias.
La secretaria general del gremio, Cristina Ledesma, aseguró que la discusión paritaria entró en su tramo decisivo. Por un lado, el SOIP busca cerrar el último trimestre del año sin que los salarios queden por debajo de la inflación. Pero el conflicto de fondo, según planteó, está en los convenios de 1975 y en la posibilidad de que se reduzcan o modifiquen sus garantías horarias.
Para quienes trabajan en tierra, esa garantía funciona como un colchón frente a los altibajos de la producción pesquera. El convenio 161/75, que alcanza a peones y envasadoras, contempla 184 horas garantizadas. En el caso de los fileteros, el cálculo se hace sobre un piso de 3.220 kilos por quincena: si la producción individual no llega a ese volumen, el pago se complementa hasta alcanzar la base prevista.
Según Ledesma, los trabajadores alcanzados por estos convenios cobran alrededor de $1.500.000 garantizados. El temor del gremio es que las empresas intenten llevar esas condiciones al esquema del convenio 506/07, conocido como PYME, donde la garantía equivale al salario mínimo, vital y móvil. Para el SOIP, ese cambio implicaría una baja fuerte en el ingreso asegurado de quienes dependen de la actividad en tierra.
La pelea llega en un momento especialmente áspero para el puerto marplatense: hubo advertencias por menos descargas, caída de operaciones y falta de trabajo. También otros sectores, como los estibadores, vienen señalando el impacto de la menor actividad. Si no hay acuerdo, el gremio anticipó que podría llevar la discusión al Ministerio de Trabajo nacional. La pregunta que queda sobre la mesa es directa: en una actividad tan variable, ¿el salario garantizado debe ser el límite que no se toca?



