Quieren convertir las ramas de la esquina en chip
Un proyecto propone chipear ramas en origen para evitar microbasurales y reutilizar el material en plazas, suelos y espacios verdes de Mar del Plata.

Las montañas de ramas que quedan meses en una esquina podrían dejar de ser el prólogo de un microbasural. Un proyecto presentado en el Concejo Deliberante propone que el Municipio triture los restos de poda en origen, en vez de enviarlos a enterrar al predio de disposición final.
La iniciativa, impulsada por el concejal Diego García, de Unión por la Patria, plantea crear el Programa Municipal de Gestión y Valorización de Restos Forestales en General Pueyrredon. La idea es separar, recuperar, chipear y reutilizar ramas y troncos que hoy suelen quedar acumulados en veredas, espacios públicos y esquinas de distintos barrios.
El dato que vuelve visible el problema es cotidiano: una pila de poda no se queda sola mucho tiempo. Cuando la recolección demora, aparecen bolsas, escombros y otros residuos alrededor. Ahí nace un microbasural que complica el paso, degrada el barrio y, según el proyecto, también puede obstruir desagües y agravar anegamientos en días de lluvia intensa.
La autoridad de aplicación sería el Emsur, que debería crear una Unidad de Reducción y Valorización de Restos Verdes. La primera etapa sería una prueba piloto en Barrios Reserva Forestal, con selección de sectores junto a sociedades de fomento, comisiones forestales, organizaciones ambientales y vecinos. El plan contempla un espacio de acopio, recepción diferenciada, jornadas de chipeado, transporte y un registro de cuánto material entra, se procesa y se reutiliza.
¿Para qué serviría el chip? El material triturado podría usarse en plazas y parques, mejoramiento de suelos, compostaje, viveros municipales, forestación y paisajismo. La apuesta es que una parte de lo que hoy termina bajo tierra vuelva al circuito urbano como insumo para mantener espacios verdes.
García cuestionó que el sistema actual sea costoso e insuficiente y afirmó que “el camión almejero no da abasto”. También vinculó la discusión con reclamos barriales por basura acumulada: en Villa Primera, vecinos limpiaron un terreno abandonado y juntaron casi una tonelada de residuos. Si la ordenanza avanza, el Ejecutivo tendría 120 días para reglamentarla y el piloto debería dejar un informe antes de pensar una expansión. La pregunta queda en la calle: ¿alcanza con triturar ramas o hace falta, además, una recolección que llegue antes de que la esquina se convierta en basural?
La apuesta es que una parte de lo que hoy termina bajo tierra vuelva al circuito urbano como insumo para mantener espacios verdes
