Saturnino aprendió a nadar en la playa del Unzué
Saturnino pasó unos 20 minutos en el agua junto a su madre frente al Unzué. El perímetro de protección ya cubre toda la playa. Conocé por qué.

La playa del Unzué tuvo esta mañana una clase de natación que nadie esperaba ver tan de cerca. Saturnino, el cachorro que permanece junto a su madre en ese sector de la costa, ingresó al mar acompañado por ella durante el monitoreo de la Fundación Fauna Argentina.
Según registraron desde la organización, ambos animales se habían desplazado desde el sector norte hacia el sur de la playa. La novedad llegó cuando la hembra indujo a la cría a entrar al agua: nadaron entre las escolleras, a una distancia estimada de entre 15 y 20 metros de la orilla, durante unos 20 minutos.
Después de ese tiempo, Saturnino regresó a la arena para continuar descansando junto a su madre. Para quienes siguen su presencia en la costa, no fue solamente una escena tierna: la fundación remarcó que se trata de un comportamiento biológico importante, porque el cachorro empieza a desarrollar habilidades fundamentales para su vida en el mar.
El avance de la cría también cambió el operativo de cuidado. La Fundación Fauna Argentina amplió el perímetro de protección a 220 metros de extensión por 50 metros de ancho. El vallado ahora cubre toda la playa frente al Unzué y busca evitar que la cercanía de personas altere los momentos de lactancia, descanso y aprendizaje.
La medida no implica que nadie pueda mirar: permite observar desde una distancia prudencial, sin invadir el espacio de los animales. La entidad sostiene este protocolo de cercado perimetral desde 1990 para proteger a los mamíferos marinos que llegan a la costa de la región.
La postal es difícil de ignorar, pero la regla es simple: no cruzar el perímetro, no tocar, no alimentar y no intentar acercarse para conseguir una foto. Que Saturnino pueda seguir aprendiendo en el Unzué depende, también, de que la playa entienda que mirar no es lo mismo que interrumpir.
El vallado ahora cubre toda la playa frente al Unzué y busca evitar que la cercanía de personas altere los momentos de lactancia, descanso y aprendizaje