Un té entre frutales a 20 minutos de Mar del Plata
A 20 minutos del centro, El Coyunco combina verde, té y dulces caseros: el plan para cortar con el ruido de Mar del Plata durante el finde largo y tranquilo.

A veces el mejor plan está a un par de rotondas del centro. A unos 20 minutos de Mar del Plata, El Coyunco propone bajar un cambio entre árboles, caminos rurales y frascos de dulces caseros. Sobre la ruta 226, cerca del acceso a Sierra de los Padres, funciona La Seño Dulces y Mermeladas: un emprendimiento familiar para probar productos artesanales, tomar el té y escaparle un rato al ruido de la ciudad.
El lugar no vende solamente una merienda. La visita incluye la posibilidad de conocer el taller donde elaboran sus productos, recorrer un espacio de artesanías y mirar una exposición de objetos antiguos y curiosidades rurales. Todo sucede en un predio de unas dos hectáreas, con una arboleda que conserva el clima de antigua casa de campo.
La historia del terreno viene de lejos. Severino Pose, un inmigrante español que llegó a Mar del Plata en 1925, compró lotes en la zona y comenzó a construir allí una casa de campo en 1948. Plantó árboles frutales y, tras retirarse de su trabajo en 1950, dedicó 37 años a esas tierras y al desarrollo de la comunidad. Falleció en 1989, a los 87 años.
Desde 1991, los actuales propietarios le dieron continuidad productiva al espacio con La Seño. El catálogo incluye mermeladas de frutilla, frambuesa, mora, arándanos, ciruela, higo y naranja, además de almíbares, licores y conservas elaboradas con recetas y técnicas tradicionales. El dato que cambia el plan del finde: no hace falta hacer un viaje largo para sentir que se salió de Mar del Plata.
La Seño está sobre la ruta 226, a la altura del kilómetro 17. Para llegar hay que tomar un camino de tierra hasta el predio. Según la información difundida por el emprendimiento, abre sábados y domingos de 14 a 19, aunque recomiendan consultar antes de salir para confirmar horarios, visitas y degustaciones. Entre el café apurado de la semana y una tarde bajo los frutales, El Coyunco pone una opción bastante clara sobre la mesa: ¿plan improvisado o salida fija del próximo finde?
Todo sucede en un predio de unas dos hectáreas, con una arboleda que conserva el clima de antigua casa de campo
