El Titanic marplatense navegó 15 km sin tripulación
En 1991, un pesquero abandonado se soltó durante una sudestada y recorrió 15 kilómetros sin tripulación frente a la costa marplatense.

Un pesquero de 90 metros se soltó en plena sudestada y cruzó 15 kilómetros de costa sin nadie a bordo. Pasó el 20 de junio de 1991 y el protagonista fue el Marcelina de Ciriza, una mole de hierro que durante años quedó encallada frente a las playas del norte, a la altura de la rotonda de avenida Constitución.
La historia parece escrita para una noche de tormenta, pero forma parte de la memoria costera marplatense. El barco, abandonado y amarrado en el puerto, habría sido liberado por la fuerza del temporal. Sin motores, sin timón operativo y sin tripulación, quedó a la deriva entre olas que, según los relatos de la época, alcanzaban una altura enorme.
Lo que todavía sorprende es el recorrido: el Marcelina de Ciriza avanzó unos 15 kilómetros por el frente marítimo sin chocar contra los espigones ni quedar detenido en las restingas y bancos de arena que complican esa zona. Terminó varado sobre la arena frente al acceso norte. Para una ciudad acostumbrada a mirar el mar todos los días, fue una postal difícil de procesar: un barco fantasma cruzando la costa mientras pegaba una sudestada.
El pesquero había sido construido en Bilbao durante los años cincuenta y llegó a la Argentina en 1977. Un incendio en 1980 dejó inutilizados sus sistemas y lo condenó a permanecer en Mar del Plata. Durante más de una década quedó expuesto al abandono, al desguace y al desgaste de la sal, hasta que la tormenta lo convirtió en leyenda local.
Después aparecieron los proyectos imposibles: shopping flotante, casino y boliche bailable. Ninguno avanzó por el costo de reflotarlo y adaptarlo. También circuló durante años la versión de que un perro callejero, bautizado Tuque, habría viajado a bordo y sido rescatado al final. Esa anécdota, igual que las teorías sobre un sabotaje en las amarras, integra el mito urbano y no cuenta con una confirmación documental citada.
Con el tiempo, la estructura fue desmantelada por razones de seguridad y el mar terminó de esconderla. En bajamares pronunciadas todavía pueden verse restos de metal entre las olas. El barco ya no está, pero la pregunta sigue intacta: ¿cuántas historias de Mar del Plata parecen exageradas hasta que alguien te muestra dónde quedaron los restos?
Terminó varado sobre la arena frente al acceso norte



