En la clásica saga marplatense de inseguridad, un grupo de vecinos decidió convertirse en protagonistas. Un adolescente intentó robar una moto, pero no contó con la intervención de varios testigos que lograron detenerlo hasta que llegó la Policía.
Mientras que el joven quedó en custodia, su cómplice logró escapar con la moto robada. Afortunadamente, el rodado fue recuperado más tarde, pero la sensación de inseguridad persiste en el barrio.
Este evento no es aislado. Los vecinos de la zona ya están cansados de la situación y algunos debaten si hace falta tomar medidas más comunitarias de defensa.
La acción de los vecinos es un reflejo de la creciente frustración con la eficacia de las políticas de seguridad pública. ¿Será este un indicio de cómo la comunidad está tomando cartas en el asunto?
La pregunta queda: ¿seguiremos viendo a los marplatenses tomando justicia por mano propia, o llegará una solución más efectiva de parte del Estado?
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