Las vacaciones de invierno no fueron un gran negocio para los comercios de Mar del Plata. Este año, las ventas cayeron un 4,9% en comparación con el mismo periodo del año pasado. La famosa ‘Feliz’ parece haber sentido más el frío en los bolsillos que en el clima.
La reducción en las ventas afecta a los emprendedores y comerciantes locales que dependen de esta temporada para levantar las finanzas del año. La ciudad, que suele ser un imán para turistas, no logró atraer el flujo esperado. Esto deja a más de uno preguntándose si el costo de mantener abierto supera las ganancias.
Este fenómeno no es nuevo, pero sí tiene agravantes. La incertidumbre económica y la falta de políticas que fomenten el turismo en temporada baja golpean el esfuerzo local. Además, la ola de frío no solo alejó visitantes, sino que también impactó en el consumo interno de la propia ciudad.
Algunos comerciantes comparten que los costos fijos como alquiler y servicios no ceden, y las ventas que alguna vez compensaban estos meses flojos son cada vez más magras. La recuperación, dicen, parece un cuento de verano en pleno invierno.
¿Será que al ‘invierno de la Feliz’ le llegó el turno de reinventarse? Quizás el futuro de la economía local dependa de una jugada inesperada. ¿Qué hará Mar del Plata para atraer más calor humano en las próximas temporadas?
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