El oficialismo salió con los tapones de punta para defender los cambios en las reglas de la nocturnidad en Mar del Plata, diciendo que van directo contra esas famosas ‘zonas grises’. Un intento de poner orden donde antes reina el caos —o eso dicen. ¿Habrá llegado la hora de darle un respiro a los vecinos que se bancan la fiesta continua?
Parece que el objetivo es darle una vuelta de tuerca a esas reglas que, por años, dejaron a bares y boliches con un pie en lo legal y otro en ‘lo que pinta’. Para nosotros, la joda es sagrada, pero todo tiene un límite, ¿no?
Desde hace tiempo, el descontrol nocturno tiene a más de uno con los pelos de punta. No es solo ruido: es seguridad, es quilombo en las calles, es todo eso que hace que algún vecino considere mudarse… o directamente sumarse a la fiesta.
Con los cambios, dicen que planean sacar del juego a esos boliches que operan en el limbo, buscando claridad en las normativas. Esto, en teoría, debería mejorar la convivencia, pero todos sabemos que ‘en teoría’ nada es seguro.
¿Estamos frente a un futuro con noches más tranquilas o a una madrugada de quejas largas? ¿Vos qué pensás? ¿Funciona este control o es un nuevo bache burocrático?
Comentarios
Dejá tu opinión — sin filtro pero con respeto