Pibe en moto, menor de edad, arma de fuego en la cintura, y un amigo de la misma calaña. La policía les puso el freno justo cuando intentaban escapar como si estuvieran en una escena de acción.
Este tipo de situaciones nos deja pensando qué está pasando con la pibeada en la city. ¿Esto es la alarma que necesitamos o ya es tarde? Mientras debatimos, la inseguridad sigue siendo el reality que no queríamos ver.
No es la primera vez que menores caen en movidas jodidas. Las calles de MDP no son precisamente un videojuego y parece que todavía no lo entienden. Algunas políticas deberían reevaluarse, porque algo está fallando y no es solo el sistema.
Para Mar del Plata, este episodio suma un punto más en la estadística de inseguridad juvenil. ¿Realmente estamos viendo una tendencia o es un reflejo de un problema más arraigado?
La pregunta es cómo llegamos a esto y qué vamos a hacer al respecto. Porque el precio de hacer la vista gorda puede ser alto.
Comentarios
Dejá tu opinión — sin filtro pero con respeto