¿Se acuerdan de las pelis donde todo sale mal? Bueno, en San Carlos una mamá la vivió en carne propia. Frenó en un almacén y cuando menos se lo esperaba, un ladrón apareció con ínfulas de estrella de acción: le apuntó con un arma para robarle el auto… ¡con su hija adentro!
La inseguridad nos sigue acechando y no podemos hacernos los distraídos. ¿Cuántas veces decimos “suerte que no fue acá”? Esta vez tocó en nuestra ciudad, y es hora de que la cuestión de seguridad nos importe más que esas promesas eternas que nunca llegan.
No es la primera vez que el barrio San Carlos se ve envuelto en historias así. Hace unos meses, una serie de robos ya había generado quejas entre vecinos. ¿Y el cambio? Bien, gracias. Siguen esperando. Mientras tanto, uno ya no sabe si ir a hacer las compras o quedarse en casa.
Este tipo de situaciones generan un miedo constante que afecta tanto a nuestra rutina diaria como a la percepción de seguridad en la ciudad. Cada auto frenado en una esquina se convierte en potencial noticia.
¿Vamos a seguir dudando de qué hablar en las juntadas, o vamos a empezar a exigir cambios reales? Y vos, ¿cómo te cuidás de estos episodios en tu día a día?
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