El sábado a la noche, tres delincuentes desataron el terror en una despensa del barrio El Progreso. ¿La demanda de los cacos? Plata, plata y más plata. Todo quedó registrado por una cámara de seguridad, dejando en evidencia la impunidad con la que estos ladrones se mueven.
La importancia de este hecho pega fuerte en nuestra ciudad, donde cada vez más negocios bajan las persianas ante el miedo de ser el próximo objetivo. Con el verano a la vuelta de la esquina, ¿quién nos garantiza un verano seguro?
No es la primera vez que El Progreso está en las noticias por un hecho similar. Los vecinos se sienten desprotegidos y la policía parece no poder ponerle un freno a estos episodios, que aumentan en frecuencia y brutalidad.
Para Mar del Plata, esto significa una caída en la percepción de seguridad, fundamental para comerciantes que dependen del turismo y del tránsito comunitario seguro. El impacto en la economía local es tangible, tanto para el comerciante que fue asaltado como para los que se ven obligados a invertir en más seguridad privada.
¿Volveremos a sentirnos seguros alguna vez o aprenderemos a vivir con el miedo? ¡Contanos qué pensás!
Comentarios
Dejá tu opinión — sin filtro pero con respeto