El brutal asesinato de Dardo Molina en su kiosco de 2010 vuelve a estar en el centro de la escena, pero esta vez por una conexión inesperada con casos de corrupción policial que están saliendo a la luz.
Juan Santucho disparó en la cabeza al kiosquero durante un asalto que marcó a fuego a la ciudad. Su cómplice, Adrián Fernández, tenía apenas 16 años y manejaba la moto. Ahora, 14 años después, aparecen vínculos entre este crimen y la red de corrupción que involucra a efectivos policiales.
El caso que conmocionó a Mar del Plata no era solo un robo que salió mal. Las investigaciones actuales están mostrando conexiones que van más allá de lo que se conocía en su momento, revelando una trama de complicidades que se extiende hasta el día de hoy.
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