Imaginate estar jugando al tenis tranqui, te das vuelta y ves tu auto hecho una parrilla. Eso le pasó a un tipo en el Club Teléfonos de Mar del Plata. Mientras estaba en modo Federer, su coche dijo ‘beep beep’ y empezó a arder. Bomberos acudieron al rescate, pero el auto terminó en cenizas.
Más allá del momento digno de película de acción, esto toca una fibra sensible: ¿hasta qué punto estamos asegurados contra estos incidentes random? Porque hoy fue un auto, mañana puede ser otro bien que nos cuesta un huevo mantener.
No es la primera vez que algo así pasa en la city. En un verano caluroso, los incendios en autos no son jugada nueva. La pregunta es: ¿cómo nos protegemos la próxima vez? ¿O nos quedamos cruzados de brazos esperando que venga el próximo problema?
Para Mar del Plata, el tema es serio. Más allá del chiste, estos incidentes pueden poner en jaque a cualquier vecino que le mete horas de laburo al auto y a la rutina diaria por andar haciendo trámites o llevándote a surfear.
Y ahí entra la duda existencial: ¿estamos preparados para enfrentar este tipo de sorpresas en Mar del Plata? ¿O solo cruzamos los dedos y esperamos que no nos pase a nosotros?
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