Imaginá estar paseando tranquilo por Jacinto Peralta Ramos y de repente ¡pum! Un Toyota Etios se estampa contra un camión que descargaba algo. El auto quedó más arrugado que papel de caramelo, pero los tres que iban adentro salieron sin un rasguño. ¡Milagros de Mar del Plata!
¿Por qué importa? Porque aunque es un alivio que nadie resultó herido, el auto con más bollos que una piñata en una fiesta nos recuerda que en la ciudad del verano eterno, las distracciones al volante pueden salir muy caras.
Choques, curiosamente, no son cosa rara en Peralta Ramos. No es la primera vez que la esquina es protagonista de un choque y probablemente no será la última. Mar del Plata, ciudad hermosa, pero con ciertas avenidas temerarias.
El auto quedó destruido y fuera de juego, lo que no solo es un drama para el que lo manejaba, sino también un toque para que todos recordemos que nuestra querida MDP es un rally diario.
¿Será esta una llamada de atención para que todos pongamos ese GPS mental en modo ‘precaución’? ¿O seguiremos dándole a fondo mientras soñamos con la playa?
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