Otra vez sopa. Vecinos de los barrios del sur de Mar del Plata salen a las calles porque la inseguridad los tiene al borde del colapso. Este domingo, por tercera vez, se movilizan para exigir lo que ya debería ser básico: seguridad en su propio barrio.
El asunto no es menor. Mientras algunos se llenan los bolsillos, la gente de a pie siente que vive en un thriller constante donde el miedo es el protagonista. ¿Hasta cuándo tenemos que aguantar discursos vacíos mientras los chorros nos marcan la cancha?
Este fenómeno no es nuevo; ya es la tercera vez que estos vecinos se movilizan. Parece que hay que replantear la partida de este juego con un score que siempre termina en nuestra contra. Mientras tanto, las autoridades mantienen un silencio que grita de todo menos soluciones.
¿Qué significa todo esto para la city atlántica? Simple: cada día menos turistas, más desconfianza y un clima que no necesita mas nubes negras. La Muni, Provincia, quien sea, tiene que poner un bocadillo en el diálogo o la fiesta se va a pique.
Ahora, la pregunta del millón: ¿Se vienen más marchas o finalmente alguien se pone los pantalones largos? Si los que deciden no sienten el temblor de estas movilizaciones, quizás sea el momento de hacer más ruido.
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