En el Mercado de Abasto Central de Mar del Plata, un hombre intentó jugar al ladrón de guante blanco, pero la cosa no terminó bien. Durante la madrugada del sábado, mientras pretendía entrar a robar, se quedó atrapado en un boquete a cuatro metros del suelo y no vivió para contarlo.
El caso está moviendo fichas en la Justicia, que abrió un expediente bajo la carátula de “averiguación causales de muerte”. ¿Falta de suerte o karma instantáneo? El que paga mircoles las consecuencias es el dueño del local.
Mar del Plata no está ajena a estos episodios, una ciudad donde hasta los ladrones tienen que innovar entre la paranoia y el ingenio. Este boquete se suma a una larga lista de formas creativas (y fallidas) de buscar la fortuna ajena.
El suceso levanta más preguntas que respuestas. ¿Cómo un boquete se vuelve una trampa mortal? Y, más importante, ¿qué nos dice esto sobre la seguridad y vigilancia en la ciudad?
Queda claro que ni los chorros pueden estar tranquilos en Mar del Plata. ¿Es este un aviso de que algo está cambiando en la ciudad?
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