¡Ay, Mar del Plata! Ayer nos desayunamos que en una escuela local está corriendo un brote de varicela como si fuera la última oferta del verano. Sí, esa misma enfermedad que pensábamos que era cosa del siglo pasado, volvió y apuntó a las aulas.
Los profes ya pegaron el grito al cielo pidiendo que los que tengan ronchas o se sientan raros no pisen la escuela hasta nuevo aviso. Porque si algo nos enseñó el COVID, es que prevenir es mejor que andar metiéndole pausa a la vida.
Esta no es la primera vez que las enfermedades infantiles sacuden a la ciudad. Hace un par de años, pasó con el sarampión, pero pareciera que las vacunas son como los trenes: a veces no llegan a horario.
Para los padres esto significa semanas de idas y vueltas: ¿Me tomo licencia en el laburo? ¿Le pido a la abuela que los cuide? Y mientras tanto, las farmacias felices vendiendo cremas para el picor.
La pregunta que queda es: ¿estamos listos para prevenir esto o vamos a vivir en un loop interminable de brotes? 🤔
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