A pesar de la crisis económica que aprieta a todos, los cafés de Mar del Plata están aguantando el temporal como campeones. Parece que, aunque la plata no alcanza, un cafecito sigue siendo ese ‘permitido’ que no nos queremos perder.
La gente busca un respiro entre tanta mala noticia y, aunque sea un ratito, disfrutar de una buena charla con un espresso en mano. En una semana que prometía ser complicada, los cafés vieron su clientela fiel no fallar.
En contextos anteriores de crisis, otros sectores se las vieron negras, pero con las bajas temperaturas y el receso invernal dando vueltas, los marplatenses y turistas eligieron abrigarse con un cappuccino antes que quedarse en casa.
Más allá de las dificultades, los cafés de Mar del Plata tienen ese encanto que hace que siempre valga la pena visitarlos. El sonido del vapor de la máquina, el aroma a tostado y la charla distendida son medicinas que no dejan de comprarse.
¿Será que el café se convierte en símbolo de resistencia? ¿Hasta cuándo podremos darnos este ‘permitido’ en medio del caos económico? Este es un lujo que muchos no quieren soltar.
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