En Mar del Plata, la cosa está más complicada que nivel final de Elden Ring. Los salarios no llegan a fin de mes, más gente ve cómo su empleo pende de un hilo, y los comercios no encuentran el hechizo mágico para sobrevivir.
Este lío afecta directamente al bolsillo de los marplatenses. Montar un negocio o vivir del sueldo parece más un juego de supervivencia que un plan viable a futuro.
Estamos frente a un escenario donde los números no cierran: la inflación sube, el trabajo baja y la esperanza se diluye. ¿Será que alguna vez podremos salir de este nivel difícil?
Salir a comprar el pan implica pensar si mañana vamos a tener laburo. En la ciudad donde el verano promete pero el invierno congela oportunidades, nos preguntamos cuántos comercios más van a bajar la persiana este año.
¿Van a encontrar el combo ganador o seguirán perdiendo vida hasta terminar el juego? La realidad económica pide más que un parche temporal: exige un cambio de estrategia urgente.
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