En medio de los festejos desenfrenados tras la final, un joven decidió que subir al Monumento era una buena idea. La gravedad le recordó que no, y terminó en el Higa. Lo loco es que llegó lúcido al hospital, porque el golpe fue físico, no mental.
Este accidente en pleno festejo nos deja pensando sobre los límites de las celebraciones y cuánto arriesgamos en una noche de euforia. ¿Hasta dónde llega el furor por un campeonato antes de que se vuelva peligroso?
Mar del Plata tiene su tradición de encuentros masivos durante los festejos, y aunque la mayoría vuelve a casa bien, siempre hay uno que otro que quiere llevarse la corona de los bloopers festivos.
El SAME reaccionó rápido, mostrando que si no pueden evitar que la gente suba, al menos están listos para cuando caen. Una noche agitada que terminó en el hospital, pero que podría haber sido mucho peor.
¿Será este el empujón para que la Muni refuerce medidas preventivas en estas ocasiones? Porque una caída más y declaramos al Monumento deporte extremo.
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